¿A qué te aferras?
A todos los que sufrís en silencio El deseo de tener una imagen representativa de nosotros mismos, de nuestros actos, afectos y miradas implica volver al pasado, a las heridas, a las situaciones dolorosas. En lo profundo de nuestro ser encontramos lo que está por encima de nosotros, y lo protegemos con el fin de cuidarlo, muchas veces sin caer en la cuenta de que estamos heridos, y lo que protegemos realmente son nuestras heridas. Así pasamos por la vida, ofreciendo una imagen de nosotros mismos calculada, pretensiosa y errada que nos garantice la inclusión y permanencia para evitar mostrar las heridas, porque duelen, están ahí, y sentimos verdadero temor que alguien las descubra y pise: el temor al compromiso no es más que el temor a que nos descubran, vean nuestra vulnerabilidad y salgan huyendo. Es el temor que nos produce estar solos ante un mundo herido, que es el auténtico, y del que muchas veces nos escondemos con un personaje, un vicio, una conducta, un grupo. Aunque cues...