Jesús, hombre humilde
Si tuviera que imitar a alguien sería a Jesús, ya no como Hijo de Dios, ni como profeta, ni como Mesías, ni como figura simbólica y reconocida en todas las culturas, sino por su persona. Jesús es la persona a la que todos debemos aspirar, justamente porque siendo Dios encarna los rasgos más importantes del ser humano, aquellos en los que más deberíamos esforzarnos para lograr una vida apacible, sosegada y plena. La humildad en Jesús es una llamada a la conversión del corazón altivo y el deseo de poder. Es realmente una revolución para el hombre. Indistintamente de la religión, la educación, los modelos familiares, la época y el contexto socio-histórico, Jesús nos muestra cómo debemos vivir, sin importar las circunstancias, el tiempo y/o el espacio. Su mensaje es universal. Si bien es cierto que pasó haciendo el bien y practicando la justicia, especialmente para los más pobres y necesitados, también es cierto que vivió como un hombre normal y corriente, perteneció a una familia y a un p...