El poder de un rey


    Hoy me han preguntado qué clase de Dios deja morir a su hijo en una cruz. La pregunta es muy atrevida, desde luego, pero no le falta ninguna razón, por lo menos desde nuestra concepción del poder. El poder es la capacidad de influir en el entorno y está asociado con la grandeza, el destacar, el prevalecer. Humanamente todos razonamos así sobre el poder, y humanamente todos buscamos ese poder que nos haga vivir más y mejor que el resto. Ese poder que es la prolongación de uno mismo y se materializa con la posesión de todo lo demás. Un poder que podríamos llamar humano, por lo menos en su instinto más primario y de supervivencia. 

    Entonces, "si Dios es todopoderoso por qué deja morir a su hijo" es una sentencia que nos lleva a varias ideas y que son bien conocidas entre personas ateas: negar la bondad de un Dios que deja morir a su hijo, o negar la divinidad del hijo, que se deja matar por los pecadores y que siendo Dios es capaz de morir. Seguimos en la línea de un poder humano, un poder que no se abaja, que sobresale y busca poseer todo lo que ve. Pero ¿es este el poder que ejerce Dios? Lo podemos responder desde otra óptica. Dejando morir a su hijo no muestra poder, sino algo que supera todo el entendimiento humano, la misericordia. La misericordia es el poder de un rey. Todos conocemos historias de reyes tiranos que han ejercido el poder para doblegar a los pueblos, y reyes buenos que han ejercido la compasión con los suyos. Pero, el rey del que hablamos gobierna con misericordia por todos, y por eso Jesús muere en una cruz, es el modo de representar el verdadero trono de un Dios universal. De hecho, si Dios hubiera actuado grandilocuentemente no se hubieran cumplido la Escrituras, tampoco se hubiera respetado la libertad humana y Dios hubiera pasado a la historia como un Dios de poder según la mentalidad humana. 

    Todo esto me recuerda a una de mis películas favoritas: "La Bella y la Bestia". Todos conocemos la historia y sin duda podemos sacar grandes conclusiones. Sin embargo, quisiera centrarme en el final de la película, concretamente en el momento en que Gastón y la Bestia se enfrentan en un duelo a muerte por el amor de Bella. Dos almas enfrentadas por el amor de una mujer, y de fondo dos bestias, uno lo es por dentro y el otro lo es por fuera, y ahí está la diferencia. Gastón es una extensión de sí mismo, un mirarse a sí mismo. Su principal distracción es coleccionar trofeos y para él, Bella, es uno de estos trofeos. Está acostumbrado a los halagos y al ver que Bella no se somete a su "encanto" masculino utiliza su fuerza y su intelecto para idear un plan con el que casarse con ella a cambio de librar a su padre de ir al manicomio. Ulteriormente buscará la forma de matar a la Bestia, quién ha conseguido conquistar el corazón de Bella sin la belleza exterior. Por todo ello, Gastón actúa sin escrúpulos, sin compasión. Solo quiere ganar y poseer a Bella porque su vida se mide por sus triunfos. No conoce el amor más que el amor por sí mismo, y es capaz de matar por conservarse. Sin embargo, la Bestia nos muestra el verdadero rostro de un rey. Y no solo porque sea suyo el castillo y tenga sirvientes. Es el rey porque ha descubierto el amor muriendo a sí mismo, incluso a expensas de quedar eternamente desfigurado y todo su reino perdido. La Bestia deja marchar a Bella con su padre, que está enfermo, con plena conciencia de que con su partida lo está perdiendo todo, no solo a ella. Ese es el verdadero amor, el que es capaz de perderlo todo. Finalmente, en el cara a cara con Gastón, la Bestia es incapaz de quitarle la vida y en lugar de despeñar su cuerpo castillo abajo, le perdona la vida al mismo que quiere quitársela. La Bestia resulta ser el amor encarnado que muere a sí mismo, incluido su honor, y todo ello da como resultado la ruptura del maleficio y la aparición de su verdadera apariencia, como una resurrección. Y Gastón, la otra bestia, en un intento por matar a la Bestia pierde la vida en una caída súbita, mostrándonos cómo el mal se repele a sí mismo, y cómo el bien es lo que prevalece. 

    ¿Por qué Dios deja morir a su hijo? Porque gobierna con compasión, y era necesario perderlo todo para que todos entendíeramos este principio, que el verdadero rey no mata, sino que muere a sí mismo. A un rey de verdad se le conoce por la compasión, no solo por su poder. Si en la historia de la Bella y la Bestia todos nos conmovemos con la Bestia, que es humano, cuánto no se conmueve nuestro corazón al ver que Dios, eterno Rey, gobierna con una compasión tal que lo lleva a una muerte de cruz. Así es, en la muerte de su hijo Dios nos está diciendo que su compasión es su gran poder, con el que rige toda la creación. 

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